Slap Jack es un juego de cartas de alta velocidad y lleno de acción diseñado para hasta ocho jugadores. Es lo suficientemente simple para los niños pero lo suficientemente caótico como para mantener alerta a los adultos. El objetivo es sencillo: hacerse con todo el mazo antes que nadie. Pero llegar allí requiere velocidad, paciencia y la capacidad de no golpear un dos de corazones por error.
La configuración y el trato
Comience con una baraja estándar de 52 cartas. Reparte todas las cartas boca abajo a los jugadores. Las pilas no tienen por qué ser iguales. Algunas personas pueden tener suerte y sacar más; otros podrían comenzar con menos. Eso es parte de la tensión.
Cada jugador sostiene su pila. El vecino izquierdo del crupier comienza el juego.
El bucle del juego
Los jugadores se turnan para voltear la carta superior de su pila al centro de la mesa. Lo colocan boca arriba. Luego el siguiente jugador hace lo mismo. Y el siguiente.
Mira la pila central.
Cuando aparece una jota, todos dejan de respirar. La primera persona que golpee el gato gana toda la pila central. Añaden esas cartas a su propia pila. Algunas variaciones dicen que los colocas al final de tu pila. La mayoría simplemente los mezcla. Realmente no importa. Lo que importa es que llegaste primero.
Si te quedas sin cartas, no abandonas el juego. Tú quédate en la mesa. Esperas por un gato. Le das una bofetada. Te devuelven las tarjetas. El juego termina sólo cuando un jugador tiene las 52 cartas.
Equidad y sanciones
Slap Jack depende completamente del tiempo de reacción. Para que sea justo, existen reglas. Los jugadores deben apartar sus cartas de sí mismos. Esto evita espiar o fingir un retraso. También deben usar la misma mano para golpear la jota que usaron para colocar la carta. No cambiar de manos para obtener una ventaja táctica.
¿Qué pasa si abofeteas demasiado rápido?
Algunos grupos penalizan a los jugadores descuidados. ¿Dar una bofetada a una carta que no es una jota? Le debes una tarjeta a la persona cuya tarjeta acertaste. Les das una de tus propias tarjetas. Esto evita que la gente simplemente golpee la mesa y espere suerte.
Por qué funciona
El juego funciona porque es puro reflejo. Sin estrategia. Sin memoria. Sólo los ojos puestos en el premio. Es ruidoso. Es complicado. Es divertido.
¿Es el juego de cartas más complejo que existe? No. Pero ¿convierte una habitación en caótica en menos de cinco minutos? Absolutamente.
Coge una baraja. Trato. Esté atento a las tomas.






















