La próxima misión Artemis 2 de la NASA no se trata solo de enviar cuatro astronautas alrededor de la luna; también se trata de llevar consigo versiones en miniatura de ellos, cultivadas en laboratorio. Este experimento sin precedentes, denominado AVATAR (Una respuesta analógica de tejido de astronauta virtual), verá muestras de tejido emparejadas por la tripulación expuestas a la misma radiación del espacio profundo e ingravidez que los propios astronautas. ¿El objetivo? Comprender cómo reaccionan las células humanas vivas ante las duras realidades de los viajes espaciales: un paso crucial hacia misiones más largas y ambiciosas.
La carga biológica
Junto al comandante Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen, volarán muestras cultivadas a partir de las células de cada miembro de la tripulación. Estos “avatares” – alojados en chips del tamaño de una memoria USB – se centrarán principalmente en la médula ósea, un componente clave del sistema inmunológico. Los científicos extraerán sangre antes del lanzamiento (actualmente programado para el 6 de marzo), cultivarán células y las expondrán a las mismas condiciones que los astronautas durante el vuelo de 10 días. Esto no es meramente académico; Los datos podrían informar directamente los futuros protocolos de salud de los astronautas.
Por qué esto es importante
La misión Artemis 2 marca el primer vuelo tripulado más allá de la órbita terrestre baja desde el programa Apolo, y el primero en priorizar la investigación biomédica a este nivel. La nave espacial Orion viajará más allá del campo magnético protector de la Tierra, exponiendo tanto a los astronautas como a sus representantes celulares a niveles de radiación significativamente más altos que los de la Estación Espacial Internacional. Esta es una oportunidad de aprendizaje fundamental: los viajes interplanetarios exigen comprender cómo mitigar estos riesgos.
Seguimiento del factor humano
Más allá del experimento AVATAR, la tripulación de Artemis 2 participará en una serie de otros estudios diseñados para monitorear su salud en tiempo real. La investigación de biomarcadores inmunológicos rastreará cómo el espacio profundo afecta la función inmune, basándose en investigaciones anteriores que muestran que los vuelos espaciales debilitan las respuestas inmunes y pueden reactivar virus inactivos. Los astronautas recolectarán muestras de saliva lamiendo tiras de papel tratadas, una forma sencilla pero eficaz de controlar los biomarcadores inmunológicos dada la falta de refrigeración de Orion.
Espacios confinados, datos complejos
La cápsula de Orión está abarrotada, lo que obliga a los investigadores a adaptarse. El estudio Archer utilizará rastreadores de muñeca (similares a Fitbits) para controlar el sueño, la actividad y el rendimiento cognitivo. El programa de Medidas Estándar de Vuelos Espaciales recolectará sangre, orina y saliva antes y después de la misión, junto con pruebas de equilibrio, fuerza y resistencia. La tripulación incluso completará una caminata espacial simulada poco después del aterrizaje para evaluar su recuperación física. Estas pruebas son esenciales: si la NASA planea enviar humanos a Marte, necesita saber qué tan rápido los astronautas pueden recuperarse de condiciones extremas.
Radiación: la variable desconocida
La radiación sigue siendo un obstáculo importante para los viajes espaciales de larga duración. A diferencia de la órbita terrestre baja, Artemis 2 se aventurará en un entorno más hostil. Los astronautas llevarán sensores de radiación personales y detectores montados en la cabina rastrearán los niveles de exposición. Los chips AVATAR también desempeñarán un papel, permitiendo a los científicos analizar cómo cambia la actividad genética en las células expuestas a la radiación del espacio profundo. Estos datos podrían conducir a kits de salud personalizados diseñados para proteger a los astronautas en futuras misiones.
“Esto será muy importante para desarrollar nuestra comprensión de las tensiones de Artemis II, pero también para establecer una presencia sostenida en la Luna y, eventualmente, en Marte”, dijo Mark Clampin, administrador asociado adjunto para ciencia de la NASA.
La misión Artemis 2 representa un punto de inflexión: la investigación biomédica ya no es una idea de último momento, sino un objetivo central. Los datos recopilados de los astronautas y sus homólogos celulares serán fundamentales para garantizar la seguridad y el éxito de la futura exploración espacial.




























