La tumba masiva vikinga revela conflictos brutales y cirugía antigua

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Arqueólogos en Inglaterra han desenterrado una inquietante fosa común de la época vikinga que contiene los restos desmembrados de al menos diez individuos, junto con un hombre notablemente alto que parece haber sido sometido a una antigua cirugía cerebral. El descubrimiento, realizado en las afueras de Cambridge, ofrece una visión sombría de los violentos enfrentamientos entre sajones y vikingos durante el siglo IX.

Un pozo de desmembramiento y muerte

El sitio, excavado en el verano de 2025 en Wandlebury Country Park, contenía un pozo de 13 por 3,3 pies lleno de una espantosa mezcla de restos humanos: cuatro esqueletos intactos, cráneos dispersos y montones de miembros amputados. Según Oscar Aldred, arqueólogo de la Unidad Arqueológica de Cambridge, la naturaleza fragmentada de algunos cuerpos sugiere posibles exhibiciones de trofeos antes del entierro. La presencia de inmovilizaciones también implica ejecución o sacrificio deliberado.

La inusual combinación de cuerpos completos y desmembrados plantea dudas sobre el propósito del pozo. Si bien algunos restos pueden haberse descompuesto antes del entierro, otros probablemente fueron separados deliberadamente, potencialmente como una forma de intimidación o exhibición ritual. Este nivel de brutalidad sugiere un contexto que va más allá de las simples bajas en el campo de batalla.

Violencia fronteriza y posible castigo

El siglo IX en la región de Cambridge fue un período volátil de conflicto entre anglosajones y vikingos invasores. La edad del pozo, confirmada mediante datación por carbono entre 772 y 891, sugiere fuertemente un vínculo con estas guerras. Sin embargo, la falta de heridas típicas de batalla indica que las víctimas probablemente no murieron en combate. Aldred postula que estas personas pueden haber sido sometidas a castigos corporales, sugiriendo que Wandlebury podría haber sido un lugar de reunión reconocido donde ocurrieron tales actos.

Un “gigante” con un agujero en el cráneo

Quizás el descubrimiento más sorprendente fue el esqueleto de un hombre que se estima medía alrededor de 6 pies y 5 pulgadas de alto, una altura excepcional para el período en el que el hombre promedio medía solo 5 pies y 6 pulgadas. El individuo también tenía un agujero de 1,2 pulgadas creado quirúrgicamente en su cráneo, probablemente un intento desesperado de aliviar la presión de un tumor pituitario.

Esta afección, conocida como gigantismo pituitario, provoca una producción excesiva de la hormona del crecimiento y puede provocar problemas de salud debilitantes. Trish Biers, osteóloga de la Universidad de Cambridge, explica que el agujero en el cráneo sugiere que se pudo haber realizado una antigua trepanación (una forma primitiva de cirugía cerebral) para aliviar la presión. Aunque arriesgado, el procedimiento habría sido una forma conocida, aunque brutal, de abordar tales condiciones.

Se necesita más investigación

La Universidad de Cambridge planea realizar más análisis químicos y de ADN de los restos. Estas pruebas no sólo revelarán la salud y la ascendencia de los enterrados, sino que también pueden determinar si eran guerreros vikingos, víctimas sajonas o algo completamente distinto. El descubrimiento, presentado recientemente en “Digging for Britain” de BBC Two, subraya la brutalidad de la vida en la Inglaterra medieval temprana y las medidas desesperadas que la gente tomó para sobrevivir.

Esta fosa común es un crudo recordatorio de la violencia inherente a los conflictos fronterizos y las prácticas médicas de la época. Los hallazgos plantean preguntas más amplias sobre la escala de brutalidad durante la era vikinga y hasta dónde llegaron los pueblos antiguos para hacer frente a enfermedades y traumas.