Más de una cuarta parte de las autoridades locales inglesas no cumplirán el mandato del gobierno de recoger semanalmente los residuos de alimentos en los hogares el próximo mes, según revela una investigación de la BBC. A pesar de más de £340 millones en subvenciones de Defra, 79 consejos citan desafíos logísticos y financieros como las principales razones del retraso. La situación pone de relieve problemas sistémicos en la infraestructura de gestión de residuos y la asignación de fondos en todo el país.
La política y sus obstáculos
Según la nueva legislación de “Reciclaje más simple”, se esperaba que todos los hogares de Inglaterra tuvieran acceso a un servicio de recogida semanal de residuos de alimentos el próximo mes. Esta política tiene como objetivo estandarizar las prácticas de reciclaje, reducir los desechos de los vertederos y maximizar la recuperación de recursos mediante la digestión anaeróbica (convertir los desechos de alimentos en electricidad). Sin embargo, el despliegue está resultando desigual.
Los problemas clave incluyen:
* Escasez de vehículos: Muchos ayuntamientos luchan por conseguir los contenedores especializados y los vehículos de recogida necesarios. Los proveedores están abrumados por la demanda.
* Déficits de financiamiento: Si bien el financiamiento de capital inicial cubre contenedores y vehículos, los costos operativos continuos (recolección, procesamiento) no cuentan con fondos suficientes. El Consejo de Shropshire citó explícitamente un “riesgo financiero significativo” si se ve obligado a lanzarse prematuramente.
* Implementaciones por fases: Varios consejos están implementando cobros gradualmente, retrasando la cobertura total hasta 2026 o más allá. Algunos no pueden proporcionar una fecha de inicio firme.
Por qué esto es importante: más allá de la gestión de residuos
El hecho de que un número significativo de ayuntamientos no cumplan el plazo no es sólo una cuestión administrativa. Expone problemas más profundos con la financiación de los gobiernos locales y la planificación de infraestructura. La “lotería de códigos postales” de la recolección de residuos (donde las reglas varían enormemente entre áreas) crea confusión e ineficiencia.
Los desechos de alimentos que se pudren en los vertederos liberan potentes gases de efecto invernadero como el metano, lo que contribuye al cambio climático. La recogida selectiva permite el compostaje y la digestión anaeróbica, reduciendo las emisiones y generando energía renovable. Además, una recogida constante puede cambiar los hábitos de consumo, animando a las personas a reducir el desperdicio de alimentos desde su origen.
Voces desde el suelo
Los residentes expresan su frustración por los retrasos. Patricia Jepheson de Worcester cuestionó por qué su consejo no implementará colecciones hasta 2027, dado que otras áreas lo gestionaron hace años. Greg Ford de East Hampshire apoya la política pero cree que los ayuntamientos deberían priorizar la calidad sobre la velocidad.
La Asociación de Gobiernos Locales (LGA) ha pedido una mayor claridad en la financiación y flexibilidad en la implementación. El portavoz de LGA enfatizó que un apoyo adecuado es esencial para el éxito.
Mirando hacia el futuro
La situación subraya la necesidad de modelos de financiación sostenibles para la gestión de residuos. Si bien persiste el objetivo a largo plazo de lograr colecciones estandarizadas, es necesario abordar desafíos inmediatos.
El despliegue escalonado de la recogida de residuos alimentarios no es un fracaso, sino una realidad logística. Sin embargo, el progreso desigual plantea dudas sobre la eficacia de los mandatos de arriba hacia abajo sin suficientes recursos locales. El próximo año será fundamental para garantizar que esta política cumpla sus promesas ambientales y económicas.
