Durante milenios, el mundo ha luchado contra la politización de la identidad de género, pero la evidencia histórica sugiere que personas no binarias alguna vez ocuparon posiciones de poder en civilizaciones antiguas. En Mesopotamia (el Iraq moderno, Siria, Turquía e Irán) los individuos con diversidad de género no sólo eran tolerados, sino valorados por su ambigüedad.
Los Assinnu: Siervos Divinos de Ištar
Hace unos 4.500 años, los assinnu servían como asistentes de culto de Ištar, la diosa mesopotámica del amor, la guerra y la fertilidad. Esta deidad era vista como el poder supremo para legitimar a los reyes y mantener la reproducción humana. La fluidez de género del assinnu no era un obstáculo sino un regalo divino; Los himnos describen la capacidad de Ištar para transformar a los hombres en mujeres y a las mujeres en hombres.
Los primeros eruditos interpretaron erróneamente a los assinnu como trabajadores sexuales religiosos, pero la evidencia textual no respalda esto. El término assinnu en sí se relaciona con “parecido a una mujer”, “hombre-mujer” e incluso “héroe”, lo que indica un papel venerado. Se consideraba que su ambigüedad de género otorgaba poderes mágicos y curativos, y los encantamientos afirmaban que podían extraer enfermedades. Los assinnu eran parte integral de la supervivencia de la sociedad mesopotámica porque mantenían el bienestar de los dioses y la humanidad.
Los Ša Rēši: cortesanos reales más allá del género
Junto al assinnu, el ša rēši (traducido aproximadamente como “uno de los jefes”) ocupaba puestos de alto rango como cortesanos reales. A diferencia de los eunucos de la corte de otras culturas, los ša rēši tenían una identidad única. Se los representaba constantemente sin barba, desafiando la norma mesopotámica donde la barba simbolizaba la virilidad.
A pesar de desafiar las expectativas de género, el ša rēši tenía autoridad y vestía el mismo atuendo que otros hombres de élite. Sus deberes incluían supervisar los aposentos privados del rey, un espacio que de otro modo sería inaccesible para los hombres, e incluso liderar ejércitos, y se les concedían propiedades y gobernación después de las victorias. La fluidez de género de los ša rēši les permitió trascender las fronteras entre gobernante y súbdito.
Un sistema deliberado de poder
Los antiguos mesopotámicos no otorgaron poder accidentalmente a personas de género diverso; ellos reconocieron esto como una fuente de fortaleza. La evidencia muestra que estos roles no se basaban en la exclusión o la explotación, sino en la percepción de que quienes vivían libres del binario de género podían caminar entre los reinos divino y mortal.
En el mundo actual, mientras las personas transgénero y de género diverso luchan por la aceptación, es vital recordar que el respeto por las identidades no binarias no es nuevo. Los mesopotámicos entendieron esto hace milenios: a veces, el poder proviene de ser diferente.


























