Los páramos de Yorkshire obtienen un impulso climático con la reintroducción de musgo

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Los raros musgos sphagnum, que alguna vez se perdieron debido a la actividad industrial y el drenaje, se están reintroduciendo en los páramos de Yorkshire como parte de un ambicioso esfuerzo para combatir el cambio climático y restaurar ecosistemas vitales. Los proyectos, en marcha en Yorkshire Dales y Marsden Moor, aprovechan las capacidades únicas de estos musgos para capturar carbono para crear turberas resilientes, un paso crítico para mitigar el daño ambiental.

El poder del Sphagnum: el sumidero de carbono de la naturaleza

El musgo Sphagnum no es una planta cualquiera; puede absorber hasta 20 veces su peso en agua, favoreciendo el desarrollo de turberas. Estos pantanos son esenciales porque evitan la descomposición de la vegetación, reteniendo carbono en el suelo durante siglos. Esta capacidad natural de almacenamiento de carbono convierte al musgo sphagnum en una poderosa herramienta en la lucha contra el aumento de los niveles de CO₂. Según el National Trust, la turba saludable puede almacenar entre 30 y 70 kilogramos de carbono por metro cúbico, una contribución sustancial a la resiliencia climática.

Esfuerzos de restauración: de la extinción al renacimiento

Yorkshire Peat Partnership encabeza la reintroducción de Sphagnum austinii, una especie extinta en Yorkshire durante cientos de años debido al drenaje y la contaminación industrial. Las muestras de musgo procedentes de Escocia se cultivan en viveros locales antes de plantarlas en turberas, donde se controla su crecimiento mediante seguimiento por GPS. El administrador de la granja Jamie McEwan en Kingsdale Head Farm informa “resultados realmente buenos” de los esfuerzos de restauración, lo que indica el potencial de un impacto significativo a largo plazo.

Legado industrial y recuperación en Marsden Moor

Marsden Moor, gravemente afectada por siglos de contaminación industrial, está atravesando una transformación similar bajo la gestión del National Trust. Si bien el musgo sphagnum nunca desapareció por completo de la zona, su salud se vio gravemente comprometida por toxinas transportadas por el aire como el azufre y el plomo. Los guardabosques han pasado dos décadas volviendo a humedecer el páramo, y la plantación de cientos de miles de “tapones de musgo” ya ha capturado más de 1 millón de toneladas de carbono, equivalente a 150.000 vuelos de ida y vuelta de Londres a Sydney.

Más allá del carbono: biodiversidad y prevención de incendios

Los beneficios van más allá del almacenamiento de carbono. Las turberas restauradas crean diversos hábitats para la vida silvestre, incluidas especies raras como el zarapito. Además, la densa cubierta de musgo sphagnum reduce drásticamente el riesgo de incendios forestales; un pantano con una cobertura de 80-90% de esfagno es prácticamente inmune a la propagación del fuego.

“No pretendemos que los páramos vuelvan a ser como eran hace 1.000 años. Esperamos un futuro de cambio climático”, afirma la responsable de datos Beth Thomas. “El objetivo es crear hábitats resilientes que sobrevivan los próximos 100, 1000 o milenios en estos lugares”.

Estos proyectos de reintroducción demuestran un enfoque proactivo hacia la resiliencia climática, centrándose en soluciones basadas en la naturaleza que pueden ayudar a los páramos de Yorkshire a prosperar en un futuro incierto.