El pasado violento de Titán: nueva evidencia sugiere que la luna más grande de Saturno se formó a partir de una colisión

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Es posible que la luna más grande de Saturno, Titán, no se haya formado gradualmente a lo largo de miles de millones de años, sino que surgió de una colisión catastrófica entre dos grandes lunas hace aproximadamente 400 millones de años. Esta nueva hipótesis, respaldada por datos de la sonda Cassini de la NASA, ofrece una explicación convincente de varias características desconcertantes del sistema de Saturno, incluido el origen de sus anillos icónicos y las extrañas órbitas de otras lunas.

Una luna nacida del caos

Durante décadas, los científicos asumieron que Titán se formó lentamente, como la mayoría de las lunas, por la acumulación de polvo y rocas. Sin embargo, investigaciones recientes cuestionan esta opinión. El estudio, publicado en el servidor de preimpresión arXiv y aceptado para su publicación en The Planetary Science Journal, sugiere que Titán es producto de una fusión violenta. Dos lunas masivas, denominadas “Proto-Titán” y “Proto-Hyperion”, colisionaron, dando como resultado la formación de la luna que conocemos hoy.

Este no fue un encuentro amable; Fue un impacto en toda regla. La colisión también podría explicar la existencia de Hyperion, otra de las lunas de Saturno. Se teoriza que este satélite más pequeño, de aproximadamente 84 millas de ancho, se formó a partir de los escombros esparcidos después de la colisión inicial, al igual que se cree que la luna de la Tierra se originó a partir del impacto de Theia con la Tierra primitiva.

La luna perdida y la órbita inclinada de Saturno

Actualmente, Saturno cuenta con al menos 274 lunas, la mayor cantidad de cualquier planeta de nuestro sistema solar. Sin embargo, los astrónomos han sospechado durante mucho tiempo que otra gran luna alguna vez orbitó al gigante gaseoso, solo para desaparecer misteriosamente. La inusual inclinación del planeta, que nos da una visión clara de sus anillos, sugiere que un objeto masivo alguna vez interrumpió su órbita. Los investigadores proponen que esta luna perdida no se perdió sino que fue destruida en el mismo evento cataclísmico que creó a Titán.

¿La pista clave? Hiperión. Su resonancia orbital con Titán (que gira alrededor de Saturno tres veces por cada cuatro órbitas de Titán) es relativamente reciente, de unos pocos cientos de millones de años. Este momento coincide con la desaparición estimada de la luna desaparecida, lo que sugiere que Hyperion podría ser un remanente de la colisión.

Anillos y anomalías orbitales

Es posible que el evento de impacto no solo haya creado a Titán e Hyperion. Los investigadores teorizan que los restos de la colisión finalmente se depositaron en los anillos de Saturno, que se cree que tienen alrededor de 100 millones de años. Esto cuestiona hallazgos anteriores que sugerían que los anillos eran mucho más antiguos.

Además, la colisión podría explicar las órbitas inclinadas de otras lunas de Saturno, como Jápeto y Rea. Sus ángulos inusuales sugieren que fueron afectados por interacciones gravitacionales resultantes del evento cataclísmico.

Una luna joven con pocas cicatrices

La superficie sorprendentemente lisa de Titán, que carece de los extensos cráteres que se observan en lunas más antiguas como Calisto de Júpiter, también respalda la nueva hipótesis. Una luna más joven habría tenido menos tiempo para acumular cicatrices de impacto. Los investigadores sugieren que Proto-Titán probablemente tenía muchos cráteres antes de la colisión, pero el impacto los hizo resurgir, creando la superficie relativamente prístina que vemos hoy.

El futuro de la exploración

La misión Dragonfly de la NASA, cuyo lanzamiento está previsto para 2028, llegará a Titán en 2034. Esta nave espacial similar a un dron explorará la superficie y la atmósfera de la luna, proporcionando potencialmente pruebas definitivas para confirmar la hipótesis de la colisión y descubrir más secretos de este enigmático mundo.

La nueva investigación remodela nuestra comprensión de Titán, presentándolo no como una reliquia del sistema solar primitivo sino como un producto de una violencia cósmica relativamente reciente. Esta colisión no sólo explica la formación de Titán sino que también ofrece una explicación unificada para varios misterios de larga data dentro del sistema de Saturno.