La meseta de las emisiones de China: un posible punto de inflexión en la acción climática

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China, el mayor emisor de gases de efecto invernadero del mundo, puede haber alcanzado un punto de inflexión crítico en sus emisiones de carbono antes de lo previsto. Durante 21 meses consecutivos, las emisiones se han estancado o han disminuido, un récord no impulsado por la desaceleración económica sino por cambios estructurales dentro de la economía china. Este desarrollo tiene implicaciones significativas para los esfuerzos globales para frenar el cambio climático, aunque la sostenibilidad a largo plazo de esta tendencia sigue siendo incierta.

Se confirma la disminución de las emisiones

Según un nuevo análisis del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (CREA), con sede en Finlandia, las emisiones de dióxido de carbono (CO2) de China disminuyeron un 1% en el último trimestre de 2025 y un 0,3% durante todo el año. Esto mantiene las emisiones justo por debajo de los niveles máximos alcanzados en mayo de 2024. La disminución se extiende por casi dos años, lo que marca el período sostenido más largo de reducción de emisiones sin coincidir con una recesión económica.

Esto es importante porque China representa más de un tercio de las emisiones globales de CO2. Cualquier cambio significativo en su trayectoria tiene efectos en cadena en todos los objetivos climáticos internacionales.

Cambios sectoriales que impulsan la tendencia

La disminución es generalizada, con reducciones notables en sectores clave: transporte (-3%), energía (-1,5%) y materiales de construcción (-7%). La industria química sigue siendo una excepción y experimenta un aumento de emisiones del 12%.

“Las emisiones de CO2 disminuirán año tras año en casi todos los sectores importantes en 2025”, afirma Lauri Myllyvirta, autor principal de CREA.

La intensidad de carbono de China (emisiones por unidad de PIB) cayó solo un 12% durante el período 2020-2025, por debajo del objetivo oficial del 18%. Para cumplir con sus compromisos del Acuerdo de París, el país debe reducir la intensidad en aproximadamente un 23% durante los próximos cinco años.

Expansión de las energías renovables y cambios en la demanda

La meseta se debe a varios factores: el rápido desarrollo y despliegue de tecnologías de energía renovable, la creciente electrificación del transporte y la desaceleración de la demanda de cemento y acero. China domina la producción mundial de ambos materiales (48% de cemento, 54% de acero), y cada uno contribuye aproximadamente con el 15% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero del país.

A pesar de un aumento de 520 teravatios-hora (TWh) en el consumo total de energía en 2025, la producción de energía limpia mantuvo el ritmo. La producción solar aumentó un 43%, la eólica un 14% y la nuclear un 8%, añadiendo en conjunto 530 TWh de nueva energía limpia. La capacidad de almacenamiento de energía también creció en un récord de 75 gigavatios (GW), superando el crecimiento de 55 GW de la demanda.

El plan quinquenal: un punto de decisión crítico

La sostenibilidad de esta meseta de emisiones depende en gran medida de las decisiones dentro del próximo plan quinquenal de China, que se dará a conocer en marzo. La ambigüedad actual en la planificación de los PCC sugiere que es posible que no se dé prioridad a las reducciones absolutas de emisiones hasta después de 2030.

El análisis de CREA advierte que permitir que el consumo de carbón en el sector energético crezca más allá de los niveles máximos generales podría frenar la rápida expansión actual de la energía limpia. Sin embargo, las tecnologías de energía limpia ya impulsaron más de un tercio del crecimiento económico de China en 2025.

China también está invirtiendo en proyectos de ingeniería ecológica, como la plantación de árboles alrededor del desierto de Taklamakan, convirtiendo uno de los desiertos más secos del mundo en un sumidero de carbono.

Conclusión

La meseta de las emisiones de China representa un paso significativo, aunque tentativo, hacia frenar el calentamiento global. La tendencia está impulsada por inversiones agresivas en energía limpia y cambios en la demanda industrial. Que este declive se mantenga o se revierta dependerá de las decisiones políticas que se tomen en los próximos meses, lo que hará que el próximo plan quinquenal de China sea un factor crucial en la lucha global contra el cambio climático.