Los nuevos análisis de sangre que ofrecen el potencial de detectar múltiples cánceres en una etapa temprana están generando entusiasmo, pero los expertos advierten que aún faltan años para su uso clínico generalizado. Estudios de modelos recientes sugieren que estas pruebas de “detección temprana de múltiples cánceres” (MCED) podrían reducir los diagnósticos en etapa tardía a casi la mitad, pero las altas tasas de falsos positivos y la falta de pautas estandarizadas actualmente obstaculizan su adopción.
El atractivo de las pruebas de detección del cáncer en la sangre
El concepto central detrás de las biopsias líquidas es simple: detectar el cáncer sin muestreo de tejido invasivo. En lugar de extirpar quirúrgicamente un fragmento de tumor, los médicos pueden analizar la sangre en busca de células tumorales circulantes, fragmentos de ADN u otros marcadores liberados por el cáncer. Este enfoque ofrece una visión menos invasiva y potencialmente más completa de la enfermedad que las biopsias tradicionales, que pueden capturar solo una pequeña porción de la diversidad genética de un tumor.
Actualmente, existen cinco pruebas de biopsia líquida aprobadas por la FDA, cada una diseñada para un solo tipo de cáncer. Sin embargo, ninguna prueba MCED ha recibido aprobación formal, aunque algunas están disponibles como “pruebas desarrolladas en laboratorio” (LDT) en los EE. UU. y están siendo sometidas a pruebas en Europa, como el estudio PATHFINDER 2 del Reino Unido que examina la prueba Galleri de GRAIL.
Por qué la implementación se está desacelerando
A pesar de la promesa, varios obstáculos retrasan su uso clínico generalizado:
- Falsos positivos: Las pruebas MCED actuales tienen tasas de falsos positivos inaceptablemente altas. El ensayo PATHFINDER 2 mostró que aproximadamente el 40% de los pacientes diagnosticados con cáncer por Galleri no tenían cáncer, lo que generó ansiedad innecesaria y provocó pruebas de seguimiento.
- Falta de estandarización: Las diferentes pruebas utilizan distintos ensayos y analizan marcadores de cáncer en diferentes etapas, lo que dificulta las comparaciones directas.
- Prácticas arraigadas: Los oncólogos han dependido de biopsias de tejido durante décadas; Cambiar los paradigmas de diagnóstico requiere una inercia significativa.
- Tiempos de permanencia inciertos: La efectividad de las pruebas MCED depende de cuánto tiempo los cánceres permanecen detectables en etapas tempranas, y esto varía significativamente según el tipo de cáncer. Algunos cánceres progresan demasiado rápido como para que las pruebas anuales marquen la diferencia.
- Se requiere confirmación: Un resultado positivo de una biopsia líquida aún requiere confirmación del tejido, lo que agrega costo y demora.
Las perspectivas futuras
Los expertos se mantienen cautelosamente optimistas. Los investigadores del centro oncológico Fred Hutch y Weill Cornell Medicine coinciden en que en el horizonte se vislumbran pruebas MCED optimizadas con tasas más bajas de falsos positivos. Una vía prometedora es analizar tipos de células adicionales (como las células inmunitarias) para mejorar la especificidad de la prueba. Las biopsias líquidas pueden eventualmente ayudar a identificar pacientes que puedan evitar una quimioterapia innecesaria al evaluar el ADN tumoral residual en la sangre después de la cirugía.
Si bien las pruebas MCED actuales no están listas para reemplazar los diagnósticos existentes, la investigación en curso y los esfuerzos de estandarización podrían transformar la detección del cáncer en la próxima década. La clave será reducir los falsos positivos, refinar las estimaciones del tiempo de permanencia del cáncer e integrar estas pruebas en vías clínicas estandarizadas.