El metabolito derivado de Python se muestra prometedor para los tratamientos de pérdida de peso de próxima generación

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Los investigadores han identificado un metabolito en la sangre de pitón que podría conducir a nuevas terapias para perder peso, evitando potencialmente los efectos secundarios adversos de los medicamentos actuales como Ozempic. El descubrimiento surge del estudio de la extrema flexibilidad metabólica de las pitones, que pueden sobrevivir a un ayuno prolongado seguido de eventos de alimentación masiva.

El secreto metabólico de Python

Las pitones exhiben notables adaptaciones fisiológicas a su estilo de vida de banquete o hambruna. Después de consumir presas grandes, su metabolismo se acelera hasta 40 veces, el tamaño de su corazón puede aumentar en más de un 24% y su microbioma intestinal se prepara para la rara pero sustancial ingesta de alimentos. Los científicos ahora se están centrando en los subproductos de esta actividad bacteriana en la sangre de las serpientes.

pTOS: un metabolito clave identificado

Un estudio dirigido por Leslie Leinwand de la Universidad de Colorado Boulder y Jonathon Long de la Universidad de Stanford analizó muestras de sangre de pitones bola y pitones birmanas después de alimentarse. Entre los 208 metabolitos que aumentaron significativamente, el para-tiramina-O-sulfato (pTOS) aumentó más de 1000 veces. Este compuesto es producido por bacterias intestinales durante la descomposición del aminoácido tirosina.

Impacto en el metabolismo de los mamíferos

Aunque los efectos del pTOS en humanos siguen siendo en gran medida desconocidos, las pruebas preliminares en ratones muestran resultados prometedores. Tanto los ratones obesos como los delgados comieron significativamente menos alimentos después de recibir altas dosis de pTOS, lo que llevó a una pérdida de peso sin los típicos problemas gastrointestinales, pérdida de masa muscular o disminución de energía asociados con otros tratamientos.

Activación de las neuronas de la saciedad

El estudio encontró que pTOS activa las neuronas en el hipotálamo ventromedial, una región cerebral crítica que regula el hambre, la saciedad y el equilibrio energético. Esto sugiere que pTOS imita una señal natural al cerebro que indica una ingesta suficiente de alimentos, similar a cómo funciona en las pitones.

Implicaciones futuras para las terapias humanas

Leinwand cree que este descubrimiento podría conducir a supresores del apetito con menos efectos secundarios que los fármacos GLP-1 existentes. Si bien se necesita más investigación para traducir estos hallazgos a la medicina humana, este estudio destaca el potencial de estudiar adaptaciones metabólicas extremas en la naturaleza para desarrollar tratamientos innovadores.

“Básicamente hemos descubierto un supresor del apetito que funciona en ratones sin algunos de los efectos secundarios que tienen los fármacos GLP-1”, afirmó Leinwand.

Este descubrimiento subraya la importancia de mirar más allá de los modelos animales convencionales, como ratones y ratas, para explorar los extremos metabólicos que se encuentran en otras especies en busca de posibles avances en la salud humana.