Los investigadores proponen un método radical, aunque potencialmente eficaz, de secuestro de carbono: talar bosques boreales y hundir la madera en el Océano Ártico. Esta estrategia tiene como objetivo aprovechar los procesos naturales para eliminar hasta mil millones de toneladas de dióxido de carbono de la atmósfera anualmente, una contribución sustancial a la mitigación del cambio climático.
La lógica detrás de los bosques sumergidos
La idea se basa en el hecho de que los bosques boreales, en particular los propensos a incendios forestales, almacenan cantidades masivas de carbono (estimadas en hasta 1 billón de toneladas en el norte de Eurasia y América del Norte). A medida que se intensifica el calentamiento global, estos bosques enfrentan riesgos cada vez mayores de incendios forestales, liberando este carbono almacenado de regreso a la atmósfera. En lugar de permitir que eso suceda, la propuesta sugiere transportar activamente los árboles talados a través de los principales ríos árticos (como el Yukón y el Mackenzie) hasta el océano, donde se hundirían en un año.
Esto no es teórico. Se ha encontrado madera conservada en lagos alpinos fríos y pobres en oxígeno durante más de 8.000 años, lo que demuestra la estabilidad del carbono a largo plazo en entornos similares. Las estimaciones actuales muestran que los ríos árticos ya transportan una cantidad considerable de madera flotante: algunos deltas contienen más de 20 millones de toneladas de carbono en troncos varados.
Escalabilidad e impacto potencial
Los investigadores calculan que talar y replantar 30.000 kilómetros cuadrados a lo largo de cada río anualmente podría secuestrar mil millones de toneladas de CO2. El aspecto de la replantación es fundamental: permitir que el bosque vuelva a crecer absorbe carbono atmosférico mientras que la madera hundida permanece almacenada bajo el agua. Este enfoque se presenta como una alternativa de menor costo a las costosas máquinas de captura directa de aire o a las poco confiables iniciativas de plantación de árboles propensas a incendios forestales.
Preocupaciones ecológicas y consecuencias no deseadas
Sin embargo, el plan no está exento de riesgos. Los efectos medioambientales del transporte de madera a gran escala son importantes:
- Ecosistemas fluviales: Ellen Wohl, de la Universidad Estatal de Colorado, advierte que los flujos masivos de troncos pueden dañar gravemente la biodiversidad de los ríos, de manera muy similar a los impactos duraderos observados en algunos ríos de EE. UU. después de décadas de flotación de madera.
- Descongelación del permafrost: Si los troncos quedan atrapados en las costas o en afluentes, podrían exacerbar las inundaciones y estimular la liberación de metano debido al deshielo del permafrost, un potente gas de efecto invernadero.
- Riesgos de descomposición: Algunas áreas pueden no ser lo suficientemente frías o pobres en oxígeno para evitar la descomposición de la madera, lo que libera CO2 en lugar de secuestrarlo.
- Abuso comercial: Roman Dial de la Alaska Pacific University teme que la propuesta pueda ser explotada por intereses madereros comerciales, lo que llevaría a la deforestación sin beneficios netos de carbono.
Precedente histórico e investigación futura
El concepto no es del todo nuevo. Algunas empresas ya han experimentado con el hundimiento de madera, aunque con resultados mixtos (Running Tide, por ejemplo, enfrentó acusaciones de daño ambiental y finalmente cerró). Sin embargo, Morgan Raven de la Universidad de California en Santa Bárbara señala la historia de la Tierra y sugiere que los influjos masivos de madera en los océanos pueden haber enfriado el planeta después de los climas de invernadero del pasado (como hace 56 millones de años).
Se necesitan más investigaciones para identificar ubicaciones óptimas del fondo marino para la preservación a largo plazo. El Ártico sigue siendo un entorno poco comprendido y las consecuencias no deseadas podrían ser graves.
En última instancia, el hundimiento de los bosques representa una estrategia de alto riesgo y alta recompensa para el secuestro de carbono. Si bien ofrece una solución potencialmente escalable, sus desafíos ecológicos y logísticos exigen una cuidadosa consideración antes de su implementación.



























