Dietas vegetarianas relacionadas con un menor riesgo de cáncer, pero no sin compensaciones

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Un estudio a gran escala que involucró a más de 1,8 millones de participantes revela que los vegetarianos experimentan un riesgo significativamente reducido de varios tipos de cáncer importantes, al tiempo que resalta posibles deficiencias nutricionales asociadas con ciertas dietas basadas en plantas. La investigación, publicada en el British Journal of Cancer, analizó décadas de datos dietéticos para identificar vínculos específicos entre el consumo de carne y la incidencia del cáncer.

Hallazgos clave: riesgo reducido de cánceres múltiples

El estudio encontró que los vegetarianos tenían un 21% menos de riesgo de cáncer de páncreas, un 12% menos de riesgo de cáncer de próstata y un 9% menos de riesgo de cáncer de mama en comparación con los consumidores de carne. Estos cánceres contribuyen colectivamente a aproximadamente el 20% de las muertes relacionadas con el cáncer en el Reino Unido, lo que hace que estos hallazgos sean particularmente relevantes. Un análisis más detallado mostró un 28% menos de riesgo de cáncer de riñón y un 31% menos de riesgo de mieloma múltiple entre los vegetarianos.

Riesgos inesperados: cáncer de esófago e intestino

Sin embargo, el estudio también reveló algunos resultados contrarios a la intuición. Los vegetarianos mostraron casi el doble de riesgo de carcinoma de células escamosas, una forma común de cáncer de esófago, potencialmente relacionada con deficiencias en nutrientes esenciales como las vitaminas B. De manera similar, los veganos exhibieron un 40% más de riesgo de cáncer de intestino en comparación con los carnívoros, posiblemente debido a una ingesta insuficiente de calcio (con un promedio de 590 mg diarios frente a los 700 mg recomendados).

“Estos hallazgos subrayan la importancia de una nutrición equilibrada, incluso dentro de dietas vegetarianas y veganas”, señala la Dra. Aurora Pérez-Cornago, investigadora principal del estudio. “El simple hecho de eliminar la carne no garantiza una salud óptima”.

El papel de la carne: correlación versus causalidad

Los investigadores enfatizan que se necesita más investigación para determinar si la reducción del riesgo de cáncer es directamente atribuible a evitar la carne o a componentes específicos de las dietas vegetarianas. El profesor Tim Key sugiere que el problema puede estar en la propia carne, pero reconoce que esto aún no está demostrado. El gran tamaño de la muestra del estudio (más de 1,64 millones de consumidores de carne, 63.000 vegetarianos y casi 9.000 veganos) permitió llegar a conclusiones más fiables que estudios anteriores más pequeños.

Matices en los patrones dietéticos: beneficios para los pescadores y las aves de corral

La investigación también consideró otros patrones dietéticos. Los pescatarianos demostraron menores riesgos de cáncer de mama y de riñón, así como de cáncer de intestino, mientras que los comedores de aves de corral mostraron un riesgo reducido de cáncer de próstata. Esto sugiere que la inclusión moderada de ciertos productos animales puede ofrecer beneficios protectores sin los mismos riesgos asociados con las carnes rojas y procesadas.

Limitaciones e investigaciones futuras

El estudio reconoce que los hábitos alimentarios han evolucionado desde que comenzó la recopilación de datos en las décadas de 1990 y 2000, con un mayor consumo de alimentos ultraprocesados y productos veganos enriquecidos. El profesor Jules Griffin, investigador independiente, señala como limitación la ausencia de un grupo de comparación que siga directrices dietéticas nacionales equilibradas (como el plato Eatwell del Reino Unido).

En última instancia, el estudio refuerza la compleja relación entre la dieta y el riesgo de cáncer, destacando tanto los beneficios potenciales del vegetarianismo como la necesidad de una planificación nutricional cuidadosa para evitar consecuencias no deseadas para la salud.