Las antiguas barcazas del Támesis, desmanteladas después de décadas de servicio, se hundieron intencionalmente en el estuario de Blackwater en Essex para crear una isla artificial única para especies de aves en peligro de extinción. Este es el primer proyecto de este tipo en el Reino Unido, iniciado por el National Trust como una solución innovadora a la erosión costera y la disminución de las poblaciones de aves marinas.
De reliquias industriales a hábitat de vida silvestre
Tres antiguos mecheros, que alguna vez se utilizaron para transportar carbón y materiales de construcción a lo largo del río Támesis, pasaron más de 30 años amarrados en Essex antes de ser reutilizados. Las barcazas se limpiaron cuidadosamente, se prepararon para navegar y se remolcaron hasta su lugar en marismas intermareales adyacentes a la isla Northey. Se hicieron agujeros en los cascos y luego los barcos se llenaron con sedimento (principalmente barro) para garantizar la estabilidad y evitar la deriva.
Este enfoque aborda una cuestión crítica: la pérdida acelerada del hábitat de las marismas debido al aumento del nivel del mar. Los humedales costeros son zonas esenciales de reproducción y alimentación para numerosas especies de aves, pero la erosión amenaza su supervivencia. Al hundir las barcazas, el National Trust ha diseñado efectivamente una nueva masa de tierra, ofreciendo un refugio seguro por encima de las mareas altas.
Las especies en peligro de extinción se benefician de un enfoque novedoso
La isla resultante, que cubre 0,55 hectáreas (1,4 acres), aproximadamente del tamaño de un campo de fútbol, proporciona refugio a especies incluidas en la lista roja de conservación del Reino Unido, como el correlimos común, el zarapito, el chorlito anillado y la avefría. Estas aves se enfrentan a una disminución de los sitios de anidación y descanso, lo que hace que esta iniciativa sea un salvavidas potencialmente crucial.
“Este es el acto definitivo del reciclaje marino: transformar embarcaciones industriales retiradas en un santuario para la vida silvestre”, dice Katy Gilchrist, gerente de proyectos costeros del National Trust. “Básicamente estamos convirtiendo la historia en hábitat y, hasta donde sabemos, nadie ha intentado algo así antes”.
Por qué esto es importante
El estuario de Blackwater, como muchas regiones costeras, está experimentando una mayor erosión debido al cambio climático. Las defensas tradicionales, como los malecones, pueden alterar los ecosistemas naturales. Esta “solución basada en la naturaleza” ofrece una alternativa más sostenible y ecológicamente amigable. El proyecto demuestra un enfoque de conservación con visión de futuro, convirtiendo los desechos industriales en un activo valioso para la vida silvestre.
Matt Wilson, director rural del National Trust, enfatiza que la isla también proporcionará un espacio seguro para las aves lejos de las perturbaciones costeras. El nuevo hábitat está diseñado para ubicarse de manera segura por encima de las mareas más altas, garantizando un refugio seguro para las especies vulnerables.
Este proyecto no se trata sólo de salvar aves; se trata de adaptarse a un entorno cambiante de una manera creativa y eficaz. El éxito de esta iniciativa podría inspirar soluciones similares en otras zonas costeras vulnerables, mostrando cómo el ingenio humano puede ayudar a restaurar y proteger los ecosistemas naturales.





























