Las mujeres informan que experimentan dolor intestinal más frecuente e intenso en comparación con los hombres y ahora, una nueva investigación sugiere una razón biológica clara: la hormona sexual femenina estrógeno amplifica las señales de dolor en el intestino. El estudio, realizado en ratones y publicado en Science el 18 de diciembre, descubre una reacción en cadena previamente desconocida en la que el estrógeno aumenta la sensibilidad de los nervios intestinales, lo que podría explicar las tasas más altas de afecciones como el síndrome del intestino irritable (SII) en las mujeres.
La disparidad en el dolor intestinal: una cuestión de larga data
El SII afecta entre el 10% y el 15% de las personas en todo el mundo, pero a las mujeres se les diagnostica hasta el doble de frecuencia que a los hombres. Los síntomas incluyen dolor crónico, hinchazón, diarrea y estreñimiento, todos provocados por factores como el estrés o la dieta. A pesar de este patrón claro, la causa subyacente de esta diferencia de género no ha quedado clara… hasta ahora.
Cómo el estrógeno amplifica el dolor intestinal
Investigadores de la Universidad de California en San Francisco descubrieron que el estrógeno no actúa directamente sobre las células intestinales que antes se sospechaban. En cambio, afecta a las raras células L del revestimiento intestinal, lo que hace que produzcan más receptores OLFR78. Estos receptores amplifican la sensibilidad a los ácidos grasos de cadena corta (subproductos de la digestión bacteriana), que luego desencadenan la liberación de una hormona (PYY) que envía señales de dolor al cerebro.
“Durante mucho tiempo sospechamos que las hormonas femeninas desempeñan un papel en el dolor intestinal, pero el mecanismo exacto no estaba claro. Nuestros hallazgos muestran una vía clara de cómo el estrógeno puede amplificar las señales de dolor”, explica el autor principal del estudio, David Julius.
La extirpación de los ovarios en ratones redujo la sensibilidad intestinal a niveles masculinos, mientras que la restauración del estrógeno devolvió la respuesta al dolor a niveles más altos en las hembras. Los experimentos realizados con ratones modificados genéticamente que carecían de receptores de estrógeno en las células L confirmaron el papel fundamental de las células.
Implicaciones para el tratamiento y la comprensión
Los hallazgos sugieren que PYY y OLFR78 podrían ser objetivos potenciales para desarrollar nuevos tratamientos para el SII específicamente para mujeres. La investigación también valida las experiencias de pacientes cuyos síntomas fluctúan con su ciclo menstrual o terapia hormonal.
Marissa Scavuzzo, profesora asistente en la Universidad Case Western Reserve, señala la importancia del estudio para reconocer las diferencias de dolor en las mujeres que históricamente se han pasado por alto. También destaca la relevancia de estos hallazgos para las pacientes posmenopáusicas y las personas que se someten a terapia hormonal de afirmación de género.
De ratones a humanos: ¿qué sigue?
Si bien son prometedores, los hallazgos del estudio requieren una mayor validación en ensayos clínicos en humanos. Los intestinos humanos son más complejos, con variaciones individuales en el estilo de vida, la genética y el microbioma intestinal que pueden influir en las interacciones entre hormonas e intestinos. Sin embargo, esta investigación proporciona un punto de partida crucial para comprender por qué las mujeres experimentan un dolor intestinal más intenso y desarrollar terapias dirigidas.
El estudio también refuerza los beneficios potenciales de las dietas bajas en FODMAP, que reducen la ingesta bacteriana de azúcar y pueden aliviar los síntomas del SII al reducir la fermentación intestinal. En general, esta investigación marca un importante paso adelante en el reconocimiento y tratamiento de las diferencias de género en las condiciones de dolor crónico.





























