Investigaciones recientes sugieren que la composición del microbioma intestinal y oral de un individuo puede influir significativamente en la gravedad de su reacción a las alergias al maní. Este descubrimiento podría explicar por qué algunas personas experimentan síntomas leves mientras que otras sufren anafilaxia potencialmente mortal, ofreciendo nuevas estrategias potenciales para controlar esta afección peligrosa y generalizada.
El papel del microbioma en la respuesta alérgica
La alergia al maní se desarrolla cuando el sistema inmunológico identifica erróneamente las proteínas del maní como dañinas, lo que desencadena una respuesta excesiva de anticuerpos e inflamación. Esto puede variar desde una molestia leve hasta anafilaxia, una reacción grave y potencialmente mortal que implica dificultades para respirar y una caída brusca de la temperatura corporal. Los investigadores han sospechado durante mucho tiempo que los diversos ecosistemas microbianos dentro de nuestro cuerpo, particularmente en el intestino y la boca, desempeñan un papel crucial en la regulación de esta respuesta inmune.
Estudios con ratones revelan una cepa bacteriana clave
Un estudio dirigido por Rodrigo Jiménez-Saiz de la Universidad Autónoma de Madrid investigó esta conexión utilizando ratones. Los investigadores compararon tres grupos: ratones criados sin bacterias intestinales (libres de gérmenes), ratones con una diversidad microbiana mínima y ratones con un microbioma típico y saludable. Cuando se expusieron al maní, los ratones con bacterias intestinales limitadas o nulas exhibieron niveles más altos de proteínas relacionadas con la alergia al maní (Ara h 1 y Ara h 2) en sus intestinos delgados.
¿La diferencia clave? La presencia de bacterias Rothia, especialmente la cepa Rothia R3, que descompone el maní en el intestino. Los ratones a los que se les implantó Rothia R3 antes de la exposición al maní mostraron síntomas anafilácticos más leves: una caída menor en la temperatura corporal y niveles más bajos de una molécula inmune crítica (MMCP-1) en comparación con aquellos sin la bacteria. Esto indica que Rothia R3 parece mitigar la gravedad de las reacciones alérgicas.
Los datos humanos corroboran los hallazgos
El vínculo entre las bacterias intestinales y la gravedad de las alergias no se limitó a los ratones. En un estudio separado que involucró a 19 personas con alergias al maní, aquellos que toleraron mejor el maní tenían niveles significativamente más altos de bacteria Rothia en la saliva. Esto sugiere que la presencia de estas bacterias tanto en el intestino como en la boca influye en el riesgo de anafilaxia.
Implicaciones futuras: tratamiento con probióticos
Los investigadores ahora están explorando si los probióticos basados en Rothia podrían reducir la gravedad de la anafilaxia en humanos. Según Mohamed Shamji, del Imperial College de Londres, “la necesidad de algo como esto es enorme”, en particular para aliviar los temores en torno a la exposición accidental y mejorar la inmunoterapia oral, un tratamiento que implica una exposición gradual a los alérgenos. Se planean ensayos clínicos para probar si la administración de probióticos Rothia antes de la exposición al maní puede disminuir las reacciones alérgicas.
Esta investigación destaca la interacción crítica entre el microbioma y la función inmune, abriendo puertas a nuevas intervenciones terapéuticas para las alergias.
Si se confirman en ensayos en humanos, los probióticos Rothia podrían ofrecer una forma práctica de controlar el riesgo de alergia al maní y mejorar la calidad de vida de millones de personas.


























