De Hawái a Venus: cómo los volcanes de la Tierra podrían revelar los secretos de nuestro vecino

14

Durante décadas, los astrónomos han debatido una pregunta fundamental: ¿Venus sigue siendo volcánicamente activo? Si bien alguna vez se pensó que la superficie del planeta había sido remodelada por un único evento volcánico masivo hace 500 millones de años, la evidencia emergente sugiere una realidad mucho más dinámica.

Una nueva investigación indica que las técnicas utilizadas para monitorear los volcanes más poderosos de la Tierra, específicamente la erupción de Mauna Loa en Hawaii en 2022, podrían proporcionar la hoja de ruta para identificar flujos de lava activos en Venus.

El misterio de la superficie venusina

Venus es un mundo definido por el fuego. Las imágenes de radar han identificado más de 85.000 volcanes en su superficie, y la atmósfera del planeta contiene altos niveles de dióxido de carbono, dióxido de azufre y nitrógeno molecular, gases a menudo asociados con la actividad volcánica.

Sin embargo, la evidencia directa, como las columnas volcánicas visibles, sigue siendo difícil de alcanzar. Esto crea una brecha científica significativa: sin saber cuánto tiempo la lava permanece caliente y fluyendo, los científicos no pueden distinguir fácilmente entre rocas antiguas y enfriadas y erupciones recientes y activas cuando observan planetas distantes.

Lecciones de Mauna Loa

Para cerrar esta brecha, el geólogo Ian Flynn y su equipo recurrieron a uno de los sitios volcánicos más activos de la Tierra: Mauna Loa, Hawaii. Durante su erupción de 2022, los investigadores utilizaron una combinación de datos satelitales financiados por el gobierno y de propiedad privada para rastrear el movimiento de la lava.

Este estudio arrojó dos avances críticos que tienen implicaciones directas para la exploración planetaria:

1. Predecir erupciones mediante aprendizaje automático

Al analizar los datos previos al evento de 2022, los investigadores utilizaron el aprendizaje automático para identificar una acumulación de calor subterráneo aproximadamente un mes antes de que comenzara la erupción. Si bien predecir explosiones volcánicas sigue siendo uno de los mayores desafíos de la geología, este hallazgo sugiere que los patrones térmicos pueden ofrecer una forma de pronosticar la actividad.

2. Pasar de 2D a 3D

Las imágenes de satélite suelen proporcionar una vista plana y bidimensional de un paisaje. Sin embargo, el espesor de un flujo de lava es una variable vital; Determina cuánto material se libera y cuánto tiempo durará el flujo antes de enfriarse.

Al colaborar con expertos en medición de glaciares, el equipo convirtió con éxito imágenes de satélite 2D en modelos 3D. Descubrieron que:
– Los flujos de lava con un espesor superior a 20 metros (66 pies) tardaron aproximadamente 21 meses en enfriarse.
– Comprender estas tasas de enfriamiento permite a los científicos trabajar hacia atrás a partir de una lectura de temperatura para determinar la edad y la composición de la lava.

El futuro de la exploración de Venus

Esta metodología se convertirá en la piedra angular de las próximas misiones espaciales. La misión VERITAS de la NASA, cuyo lanzamiento está previsto para principios de la década de 2030, tiene como objetivo mapear la superficie de Venus con una precisión sin precedentes.

Si VERITAS detecta firmas térmicas en Venus, los “modelos de enfriamiento” desarrollados a partir de los datos de Mauna Loa serán esenciales. Permitirán a los científicos determinar si están presenciando una nueva erupción o las brasas agonizantes de una antigua, revelando en última instancia si Venus es un mundo geológicamente “muerto” o un planeta vivo que respira.

“Saber cómo se enfría la lava permite a los científicos limitar mejor nuestros modelos cuando encontramos volcanes activos en otros planetas”.


Conclusión: Al dominar la física del enfriamiento de la lava en la Tierra, los científicos están construyendo el conjunto de herramientas analíticas necesarias para decodificar la historia volcánica (y la actividad actual) de Venus.