El titular de 2024 era a la vez una broma y un indicador sociológico sombrío: en un país con la tasa de natalidad más baja del mundo, los cochecitos para perros se vendieron más que los cochecitos de bebé. Esta estadística pone de relieve un profundo cambio cultural. A medida que la inestabilidad económica y la ansiedad ambiental hacen que la paternidad humana se sienta cada vez más precaria, nuestro afecto por las mascotas se ha convertido en algo más lujoso y paternal. Estamos siendo testigos de una transición en la que los hitos tradicionales de la vida familiar están siendo reemplazados por formas alternativas de compañía, una tendencia que se está acelerando a medida que la inteligencia artificial se integra más en la vida diaria.
La novela de Silvia Park, Luminous, explora las ramificaciones emocionales de este cambio. Si bien el libro está categorizado como ciencia ficción, sus raíces son profundamente personales y se basan en el dolor muy real, a menudo estigmatizado, de perder un animal de compañía.
De la pérdida de mascotas a la narrativa de ciencia ficción
Park revela que Luminous comenzó su vida como un libro para niños antes de que una serie de tragedias personales alteraran su trayectoria. A lo largo de tres o cuatro años, vivió la muerte de varios familiares cercanos. Sin embargo, fue la muerte de su perro lo que cambió fundamentalmente el rumbo del proyecto.
El perro fue descrito como frágil pero sorprendentemente hermoso, con una personalidad distante y profundamente afectuosa. Su decadencia, marcada por convulsiones provocadas por un tumor cerebral, acabó con su eutanasia. Esta experiencia expuso una contradicción en la forma en que la sociedad ve la tenencia de mascotas. Celebramos un “contrato social” con los animales, entendiendo racionalmente que probablemente morirán antes que nosotros. Sin embargo, emocionalmente, los tratamos como niños: los llamamos “bebés peludos” y adoptamos identidades paternas como “mamá perro”.
Los cochecitos vendidos en cantidades récord no eran para bebés demasiado pequeños para caminar, sino para mascotas mayores demasiado débiles para cojear. Perder a una criatura que se siente como un niño es un dolor “antinatural”, precisamente porque el vínculo en sí desafía las categorías biológicas tradicionales.
Este tipo específico de confusión (lamentar algo que la sociedad no siempre reconoce como una “persona”) se convirtió en el motor conceptual de Luminous. Park quería examinar cómo lamentamos lo que otros consideran inaceptable o trivial.
El robot como compañero y cuidador
En la novela, un niño robot desaparece de la casa de una mujer mayor. El protagonista finalmente se da cuenta de que el posterior deterioro físico de la mujer no se debe únicamente al duelo emocional. El robot era un compañero multifuncional: una figura hija, ama de llaves, cocinera y asistente físico. Su pérdida representó el colapso de todo un sistema de apoyo.
Este dispositivo narrativo sirve para resaltar la naturaleza dual de las futuras relaciones entre humanos y robots. Por un lado, estas entidades serán objetos de un amor profundo y feroz. Por otro, serán herramientas diseñadas por corporaciones sin escrúpulos para simular el trabajo emocional. La seducción está en la combinación: un robot que no sólo realiza tareas domésticas sino que también ofrece el amor incondicional y duradero de un niño que nunca envejece ni se va.
El estigma del duelo “antinatural”
Park sostiene que el dolor asociado con la pérdida de un robot enfrentará la misma sospecha social que el dolor por perder una mascota. En una cultura que prioriza la productividad, el duelo prolongado suele considerarse ineficaz. Con frecuencia se trata el duelo como un expediente que hay que “procesar” y cerrar para poder volver al trabajo.
Quienes lloran a las mascotas o, en el futuro, a los robots, corren el riesgo de ser tildados de improductivos o irracionales. La sospecha está justificada, sugiere Park, porque el amor que sentimos puede estar dirigido a una simulación. Las empresas que crean estos robots explotarán nuestra soledad, vendiendo la intimidad como un servicio. La pregunta central planteada por Luminous no es si el amor es “real”, sino cómo navegamos por las complejidades éticas y emocionales de amar a un ser diseñado para amarnos a nosotros también.
Conclusión
Luminous utiliza el marco de la ciencia ficción para explorar las ansiedades actuales sobre la soledad, el envejecimiento y la mercantilización del cuidado. Al examinar el dolor “antinatural” de perder a un compañero, ya sea un animal o una máquina, Park desafía a los lectores a considerar lo que estamos dispuestos a sacrificar por la conexión en un mundo cada vez más aislado. La novela sugiere que a medida que la tecnología desdibuja la línea entre herramienta y miembro de la familia, nuestras definiciones de amor y pérdida se verán obligadas a evolucionar en consecuencia.
