Más allá de la vista y el sonido: cómo el cerebro construye imágenes mentales

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Cuando imaginas una cascada, no sólo “ves” el agua que cae; es posible que “escuches” el rugido del agua y sientas la niebla en tu piel. Durante mucho tiempo, los científicos han debatido cómo el cerebro maneja esto: ¿está simplemente reproduciendo datos sensoriales o está haciendo algo completamente diferente?

Una nueva investigación publicada en la revista Neuron sugiere que la imaginación no es una mera reproducción de nuestros sentidos, sino un proceso sofisticado que ocurre en regiones cerebrales “transmodales” de alto nivel.

El estudio: mapeando la mente individual

Dirigido por el neurocientífico cognitivo Rodrigo Braga de la Universidad Northwestern, el equipo de investigación adoptó un enfoque no tradicional para estudiar las imágenes mentales. En lugar de buscar patrones promedio en un grupo grande, se centraron en un grupo pequeño de ocho participantes. Esto les permitió recopilar datos de resonancia magnética intensivos durante horas para crear mapas cerebrales individualizados.

Al centrarse en el individuo, los investigadores podrían explicar las grandes diferencias en cómo las personas experimentan sus propios pensamientos. Los participantes recibieron indicaciones abiertas, tales como:
“Imagínate un castillo en una colina.”
“Imagínate una canción de rock sonando en la radio.”

Los investigadores no sólo rastrearon la actividad cerebral; rastrearon viveza. Después de cada indicación, los participantes informaron cuán realista y clara se sentía su experiencia mental, lo que ayudó al equipo a categorizar los datos en dos “grupos” de pensamiento distintos.

Dos caminos de la imaginación

El estudio reveló que el cerebro utiliza diferentes redes especializadas dependiendo de qué se está imaginando, en lugar de solo qué sentido se está utilizando.

1. Imágenes espaciales y ambientales

Cuando los participantes imaginaron lugares, objetos o eventos específicos, reportaron una alta viveza visual. Esto coincidió con una mayor actividad en lo que los investigadores llaman “Red predeterminada A”, un sistema principalmente responsable del procesamiento espacial. Esto sugiere que cuando imaginamos una escena, nuestro cerebro está trazando un “dónde” en lugar de simplemente representar un “qué”.

2. Imágenes lingüísticas y auditivas

Cuando las indicaciones involucraban habla, monólogos internos o lenguaje, la experiencia cambiaba. Los participantes informaron una alta viveza auditiva y sus cerebros activaron la red del lenguaje, el mismo sistema que utilizamos cuando leemos o escuchamos a otros hablar.

El avance “transmodal”

El hallazgo más significativo es que estas actividades ocurren en áreas transmodales. A diferencia de las áreas sensoriales primarias (que manejan tareas específicas como detectar un color o un tono), las áreas transmodales son “independientes de los sentidos”. Procesan información independientemente de si llega a través de los ojos, los oídos o la imaginación.

Esto explica por qué las imágenes mentales se sienten tan cohesivas. El cerebro no sólo activa neuronas visuales o auditivas; Se trata de utilizar redes de alto nivel para sintetizar conceptos complejos en una experiencia mental unificada.

Por qué esto importa: la complejidad de la “viveza”

El estudio también toca un matiz que a menudo se pasa por alto en la neurociencia: la diferencia entre detalles finos y escenas holísticas.

Si bien algunos estudios muestran que imaginar un objeto específico visto recientemente activa áreas sensoriales visuales (las partes del cerebro que procesan los bordes y los colores), este estudio encontró que imaginar una escena completa no necesariamente activa esos mismos sensores de detalles finos. En cambio, el cerebro se centra en el “panorama general”: las relaciones espaciales y la esencia conceptual de la escena.

Como señalan los psicólogos cognitivos, la “viveza” no es un sentimiento único y monolítico. Es una experiencia compleja y de múltiples capas que varía dependiendo de si estamos navegando por un paisaje mental o siguiendo una conversación interna.


Conclusión: El cerebro no simplemente “reproduce” entradas sensoriales durante la imaginación; en cambio, utiliza redes transmodales de alto nivel para construir experiencias multisensoriales complejas basadas en marcos espaciales y lingüísticos.